jueves 3 de diciembre de 2009

FELIZ DÍA DE LA SECRETARIA!!!

Hoy en Chile se celebra el día de la secretaria. A veces pasa inadvertido, pero no para mí, así que salúdenme, jajaja. Y a todas las secretarias que conocen, porque aunque pasemos desapercibidas, y seamos poco reconocidas, nuestra labor le facilita la vida y el trabajo a muchas personas.

miércoles 2 de diciembre de 2009

LIBRO "AMOR ES"


Anfelpa nos trae este tiernísimo libro para que lo disfruten y aprendan que Amor es....


http://www.mediafire.com/?zmnzrmnwgmd

FRACASO


Fracaso no significa que somos unos fracasados Significa que todavía no hemos tenido buen éxito.
Fracaso no significa que no hemos logrado nada Significa que hemos aprendido algo.
Fracaso no significa que hemos actuado como necios Significa que hemos tenido mucha fé.
Fracaso no significa que sufrimos el descrédito Significa que estuvimos dispuestos a probar.
Fracaso no significa falta de capacidad Significa que debemos hacer las cosas de distinta manera.
Fracaso no significa que somos inferiores Significa que no somos perfectos.
Fracaso no significa que hemos perdido nuestra vida Significa que tenemos buenas razones para empezar de nuevo.
Fracaso no significa que debemos echarnos atrás Significa que tenemos luchar con más ahínco.
Fracaso no significa que jamás lograremos nuestras metas Significa que tardaremos un poco más en alcanzarlas.
Fracaso no significa que Dios nos ha abandonado ¡Significa que Dios tiene una mejor idea!
Y fracaso es esto y mucho mas solo hay que encontrarlo y ver hacia adelante

Aporte de Santiago Endara

REVISTA LILY N°862


También agradecemos a Avitoni y al escaneador Alienkav por esta entretenida revista.

ABEJA MAYA N°9


El querido amigo Avitoni nos alegra nuevamente con otra de las entretenidas aventuras de esta simpática abejita.

POESÍA TAOÍSTA.

Decía el maestro :
No mires la espada,
te hechizará
No mires el rostro,
te atemorizará
No mires el vacío,
te debilitará
No mires el piso,
te desequilibrará
No mires tu integridad,
te hará dudar
Mira el eco, en la luz, de tus movimientos
Al estar frente a tu espíritu respiraras la Paz entre las Espadas.
Hsing She(Siglo XX

lunes 30 de noviembre de 2009

«Señor, ayúdame porque estoy desesperado.»


ROBINSON CRUSOE de Daniel defoe
Estos pensamientos me atormentaron durante el segundo y el tercer día de mi enfermedad, y en el furor de la fiebre y las terribles recriminaciones de mi conciencia, musité unas palabras que parecían una plegaria a Dios, aunque no sé si el origen de la oración era la necesidad o la esperanza. Más bien era el llamado del miedo y la angustia pues mis pensamientos confusos, mis convicciones fuertes y el horror de morir en tan miserable situación me abrumaron la cabeza. En este desasosiego, no sé lo que pude haber dicho pero era una suerte de exclamación, algo así como: «¡Señor!, ¿qué clase de miserable criatura soy? Si me enfermo, moriré de seguro por falta de ayuda. ¡Señor!, ¿qué será de mí?»
Entonces comencé a llorar y no pude decir más. En este intervalo, recordé los buenos consejos de mi padre y su predicción, que mencioné al principio de esta historia: que si daba ese paso insensato, Dios me negaría su bendición y luego tendría tiempo para pensar en las consecuencias de haber desatendido sus consejos, cuando nadie pudiese ayudarme. «Ahora - decía en voz alta-, se han cumplido las palabras de mi querido padre: la justicia de Dios ha caído sobre mí y no tengo a nadie que pueda ayudarme o escucharme.
Hice caso omiso a la voz de la Providencia, que tuvo la misericordia de ponerme en una situación en la vida en la que hubiera vivido feliz y tranquilamente; mas no fui capaz de verlo, ni de aprender de mis padres, la dicha que esto suponía. Los dejé lamentándose por mi insensatez y ahora era yo el que se lamentaba de las consecuencias; rechacé su apoyo y sus consejos, que me habrían ayudado a abrirme camino en el mundo y me habrían facilitado las cosas y ahora tenía que luchar contra una adversidad demasiado grande, hasta para la misma naturaleza, sin compañía, sin ayuda, in consuelo y sin consejos.» Entonces grité: «Señor, ayúdame porque estoy desesperado
APORTE DE HASIERAN, SU LIBRO FAVORITO-